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miércoles, 2 de agosto de 2017

Nuestros tejidos XII: Tejido sanguíneo

http://www.portalhuarpe.com.ar/Medhime30/Taller%2024%20Andalgala/T2409%20Sistema%20circulatorio%20Lucy/Navegable/sangre.html Cruz Lilian Maricel, Romero Olga Esther, Lucy Ríos, Américo Sirvente 
Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Muy buenas a todos. Hoy hablamos del último de los tejidos conectivos, el tejido sanguíneo.

El tejido sanguíneo, así de primeras, como es líquido, puede parecer que no es un tejido. Sin embargo, lo es, y desempeña una función muy importante: transporta los nutrientes por todo el organismo y recoge las sustancias de desecho.

http://recursostic.educacion.es/bancoimagenes/web/  Ilustrador: José Alberto Bermúdez

La sangre es un tejido conectivo caracterizado por poseer una matriz extracelular líquida y estar especializado en funciones de transporte. La sangre circula por el interior de los vasos sanguíneos, impulsada por los latidos del corazón para alcanzar todas las partes del cuerpo, con el objetivo de transportar el oxígeno y los nutrientes necesitados por las células y recoger los productos de desecho que estas liberan en su metabolismo. La sangre, además, transporta hormonas que regulan diversos procesos fisiológicos.

Otra función de la sangre es regular la temperatura corporal, puesto que distribuye el calor por todo el cuerpo. Mediante procesos como la vasodilatación (los vasos sanguíneos aumentan su diámetro) y la vasoconstricción (los vasos disminuyen su diámetro), buscan también evitar la pérdida de temperatura corporal (vasoconstricción) o eliminar el exceso de esta (vasodilatación). Por último, pero no menos importante, la sangre ejerce una función defensiva, al defendernos frente a sustancias extrañas, patógenos, parásitos...

Decimos que la sangre tiene dos fases: una fase líquida y una fase sólida:

Composición de la sangre
La fase líquida supone el 55% del total de la sangre y está formada por plasma sanguíneo, la matriz extracelular de este tejido. El plasma sanguíneo es una solución acuosa, de color amarillento, formada por agua, sales minerales en forma de iones, proteínas, lípidos, glucosa, aminoácidos, enzimas, hormonas y sustancias de desecho como la urea, el ácido úrico o el dióxido de carbono.

La fase sólida abarca las células sanguíneas, que se encuentran encuentran en suspensión en el plasma. Estas son bien conocidas, y son los glóbulos rojos, que representan el 96% aproximadamente de todas las células sanguíneas, los glóbulos blancos y las plaquetas, que ambos juntos representan el 4% restante.

Las células sanguíneas http://mmegias.webs.uvigo.es/a-imagenes-grandes/sangre.php

  • Glóbulos rojos. 
También reciben el nombre de eritrocitos o hematíes. Tienen forma de disco bicóncavo de entre 5 y 7'5 μm de diámetro. Poseen un citoplasma muy rico en hemoglobina, proteína que le da a la célula, y consecuentemente a la sangre, su característico color rojo. Los eritrocitos se encargan de transportar los gases respiratorios (oxígeno y dióxido de carbono). En un centímetro cúbico de sangre hay entre 4'3 millones y 5'9 millones de eritrocitos. Los glóbulos rojos viven en nuestro cuerpo alrededor de 120 días.

Los glóbulos rojos no tienen núcleo ni mitocondrias y apenas contienen orgánulos, por lo que técnicamente no son células verdaderas. Despojar a la célula del núcleo y de la mayoría de sus orgánulos pretende liberar espacio dentro de la célula para que esta pueda cargar con la mayor cantidad posible de hemoglobina en su interior. Curiosamente, los glóbulos rojos de la mayoría de animales sí poseen núcleo, y por tanto, no tienen forma bicóncava, además de que son más grandes. Únicamente los glóbulos rojos de los mamíferos no tienen núcleo.
Si quieres saber más sobre los eritrocitos y su importancia en los grupos sanguíneos, aquí te dejo este post sobre los grupos sanguíneos.

Tipos principales de leucocitos

  • Glóbulos blancos. 
También denominados leucocitos. Son esféricos e incoloros. Defienden al organismo ante patógenos y sustancias extrañas. Pueden salir de la sangre y desplazarse por los tejidos. En un centímetro cúbico de sangre puede haber entre 3500 y 11000 leucocitos, aunque en caso de una infección aumentan en número. Los hay de dos tipos principales.
    • Granulocitos. Cuando son vistos al microscopio, poseen ''granos'' en su interior. Esto es debido a que poseen granulaciones citoplasmáticas de distinta naturaleza que se tiñen de una forma u otra según el colorante que se aplique. Pueden ser:
      • Neutrófilos. Son los más grandes y abundantes, pues entre el 60 y el 70% de los leucocitos son neutrófilos. Son los primeros en atacar durante una infección y se encargan de eliminar bacterias y hongos patógenos por fagocitosis. Cuando los neutrófilos mueren, se acumulan y forman pus.
      • Basófilos. Son los más pequeños y menos abundantes, representando alrededor del 0'5% de todos los leucocitos. Se tiñen con colorantes básicos. Liberan histamina en la respuesta inflamatoria e inician la respuesta alérgica.
      • Eosinófilos. Representan entre el 2 y el 5% de todos los leucocitos. Se tiñen con colorantes de naturaleza ácida. Intervienen en la lucha contra infecciones parásitas y en las reacciones alérgicas.
    • Agranulocitos. No poseen granulaciones citoplasmáticas. Pueden ser:
      • Monocitos. Representan alrededor del 5% de todos los leucocitos. Son células grandes que abandonan el torrente sanguíneo para desplazarse por los tejidos, donde se convierten en macrófagos. Dentro de los tejidos, fagocitan restos celulares y cualquier patógeno o partícula extraña que encuentren.
      • Linfocitos. Son los segundos más grandes. Representan entre el 20 y el 35% de todos los glóbulos blancos. Son los principales responsables de la respuesta inmune del organismo. Se dividen en diversos tipos: linfocitos B (liberan anticuerpos y activan los linfocitos T), linfocitos T, que a su vez se subdividen en linfocitos CD4 o linfocitos T colaboradores (regulan al resto de linfocitos), linfocitos CD8 o linfocitos T citotóxicos (destruyen células infectadas o tumorales provocando la apoptosis) y linfocitos T reguladores, entre otros, y células natural killer (NK), que eliminan células infectadas o tumorales provocando su lisis (rotura). Tambíen hay linfocitos B y T de memoria, que son los que nos permiten defendernos rápidamente ante patógenos cuyas infecciones ya hemos sufrido antes, motivo por el cual solo podemos padecer una vez enfermedades como la varicela, el sarampión y otras infecciones víricas o bacterianas.
  • Plaquetas.
También denominadas trombocitos. No son realmente células, sino fragmentos celulares sin núcleo de entre 2 y 5 µm de diámetro. Estos restos citoplasmáticos proceden de la fragmentación de una célula de gran tamaño, el megacariocito. Los megacariocitos son las células precursoras de las plaquetas. Una sola de estas células es capaz de producir entre 5000 y 10000 plaquetas.

La función de las plaquetas es intervenir en la coagulación en caso de rotura de los vasos sanguíneos, con el fin de evitar la pérdida de sangre. Además. también liberan algunos factores de crecimiento y mensajeros químicos que actúan en la inflamación, en la angiogénesis (formación de vasos sanguíneos (formación de vasos sanguíneos) y en otros procesos. En un centímetro cúbico de sangre hay entre 130000 y 450000 plaquetas. Las plaquetas viven en nuestro cuerpo entre 6 y 12 días.

Eso es todo. Espero que os haya gustado y nos vemos en el siguiente post.

domingo, 23 de julio de 2017

Nuestros tejidos XI: Tejido óseo

http://recursostic.educacion.es/bancoimagenes/web/ Fotógrafo: Francisco Javier Martínez Adrados

Muy buenas a todos. Volvemos, una vez más, con nuestros tejidos biológicos, más concretamente con tejidos conectivos. Esta vez hablaremos del tejido que forma nuestros huesos: el tejido óseo.

El tejido óseo es un tipo de tejido conectivo encargado de formar los huesos del esqueleto. Los huesos ejercen funciones variadas: dan soporte interno al organismo, protegen los órganos vitales, permiten el movimiento, pues los músculos se insertan en los huesos, permiten la audición, ya que la cadena de huesecillos es la encargada de transmitir los sonidos del tímpano hacia el caracol, y contienen la importante médula ósea, encargada de generar células sanguíneas. Además, los huesos intervienen en el metabolismo del calcio y del fósforo, ya que los huesos son en sí grandes depósitos de estos minerales.  De hecho, hay una teoría que apunta que los huesos fueron primordialmente depósitos para almacenar calcio y que posteriormente, con la evolución, adoptaron la función estructural. 

El tejido óseo es un tejido que ejerce una gran resistencia ante los esfuerzos de tracción y de compresión, además de poseer cierta elasticidad, lo que reduce su fragilidad, y ser relativamente ligero. Es por ello que es el tejido principal que compone los huesos, pero no el único. Los huesos son órganos y por tanto poseen varios tipos de tejidos, aparte del tejido óseo: están irrigados por vasos sanguíneos y por nervios en su interior (al contrario que el cartílago), poseen tejido hematopoyético (médula ósea roja), tejido adiposo (médula ósea amarilla, comúnmente conocida como tuétano) y están recubiertos por capas de tejido conjuntivo.



Aunque los huesos puedan parecer estructuras más o menos invariables, en realidad, son estructuras vivas y dinámicas. Se están formando y destruyendo continuamente gracias a la acción de sus células, lo que permite que se renueven y se regeneren. También se ven afectados por las hormonas, por ejemplo, si el nivel de calcio en sangre es alto, la calcitonina, segregada por el tiroides, lo reducirá haciendo que el calcio se fije en los huesos, mientras que si el nivel es bajo, la parathormona, segregada por la glándula paratiroides, extraerá calcio del hueso para aumentar el nivel de calcio en sangre.

La matriz extracelular del tejido óseo recibe el nombre de matriz ósea y, al contrario que el resto de matrices, es sólida debido a que está mineralizada. La matriz ósea se dispone formando una serie de capas o laminillas. Se compone de un componente inorgánico, que supone el 65% de la matriz, formado por fosfatos y carbonatos de calcio, que aportan dureza pero también fragilidad al hueso, y un componente orgánico, que supone el 35% de la matriz y recibe el nombre de osteína, formado por fibras de colágeno y sustancia amorfa, que le da elasticidad al hueso. La proporción de osteína en el hueso disminuye con la edad, mientras que la proporción de componentes inorgánicos aumenta, aumentando también la fragilidad del hueso.

Inmersos en la matriz encontramos tres tipos principales de células:

Células del tejido óseo http://mmegias.webs.uvigo.es/a-imagenes-grandes/oseo_osteocitos.php

    • Osteoblastos. Se sitúan en la parte más externa del hueso, cerca del periostio, y segregan la parte orgánica de la matriz, hasta que quedan atrapados por esta y se convierten en osteocitos. Cuando se produce una fractura ósea, estas células se activan para regenerar el hueso.
    • Osteocitos. Son las células principales, se encargan del mantenimiento de la matriz ósea. Se caracterizan por su aspecto estrellado y se sitúan en cavidades de la matriz comunicadas entre sí por los conductos calcóforos. Estos conductos permiten que las células se pasen entre sí los nutrientes y puedan transmitirse la información hormonal.
    • Osteoclastos. Son células grandes. móviles y plurinucleadas (llegan a tener hasta 50 núcleos), que reabsorben la matriz ósea y sacan calcio del hueso cuando es necesario. Son importantes para el crecimiento, la reparación y la remodelación del hueso.
    Los huesos están revestidos por dos capas de tejido conjuntivo: el periostio, que reviste la superfice externa, y el endostio, que recubre las superficies de los conductos y de las cavidades internas de los huesos.

    Dividimos el tejido óseo en dos tipos:

    Tejido óseo esponjoso o trabecular de ratón http://mmegias.webs.uvigo.es/a-iconos/hueso-trabecular.png

      • Tejido óseo esponjoso. También recibe el nombre de tejido óseo trabecular. Se encuentra en la epífisis (extremos) de los huesos largos y en el interior de los huesos planos y cortos. Las láminas de la matriz ósea se disponen formando una red con muchas cavidades, denominadas cavidades vasculares, que alojan los vasos sanguíneos y la médula ósea roja, formada por tejido hematopoyético, encargada de la formación de células sanguíneas.

      Tejido óseo compacto o cortical de ratón

      • Tejido óseo compacto. También recibe el nombre de tejido óseo cortical. Se encuentra en las diáfisis (parte central) de los huesos largos y en el exterior de los huesos planos y cortos. En vez de estar formado por una estructura reticular, el tejido óseo compacto está formado por la repetición de unas unidades básicas, llamadas osteonas o sistemas de Havers. 

      Representación del tejido óseo compacto, con sus osteonas.

      Una osteona posee un conducto central, denominado conducto de Havers. Alrededor del conducto de Havers, se disponen concéntricamente las laminillas óseas. Entre ellas se encuentran las lagunas, en las que se depositan los osteocitos, que se comunican entre sí y con el conducto de Havers a través de los conductos calcóforos. Los conductos de Havers de diferentes osteonas se comunican entre sí gracias a los conductos de Volkmann. Los conductos de Volkmann también comunican con la superficie del hueso y en su interior se encuentran los vasos sanguíneos, que se dirigen hacia los conductos de Havers para llevar los nutrientes para las células óseas, y los nervios.

      Eso es todo. Espero que os haya gustado y nos vemos en el siguiente post.

      lunes, 17 de julio de 2017

      Nuestros tejidos X: Tejido cartilaginoso


      Cartílago hialino

      Muy buenas a todos. Seguimos nuevamente hablando de los tejidos conectivos. En el post que nos ocupa, veremos qué es el tejido cartilaginoso.

      El tejido cartilaginoso o cartílago es uno de los tipos de tejido conectivo. Este tejido se encarga de formar los cartílagos, que son parte del esqueleto y dan sostén a las partes blandas del cuerpo. Además, recubren las superficies articulares para facilitar el deslizamiento de los huesos durante el movimiento e intervienen en el crecimiento de los huesos.

      La matriz extracelular del tejido cartilaginoso, denominada matriz cartilaginosa, es sólida y elástica. Está formada por fibras colágenas y elásticas, en proporción variable, inmersas en una sustancia fundamental amorfa, compuesta por agua y proteoglicanos. Esta matriz le da resistencia y elasticidad al cartílago, y en ella se encuentran inmersas las células del tejido cartilaginoso, los condrocitos.

      Los condrocitos se caracterizan por tener una superficie irregular y alojarse en una serie de huecos, llamados lagunas, que se encuentran en la matriz. Cada una de estas lagunas aloja desde una hasta ocho células. Los condrocitos, a pesar de suponer alrededor del 5% del tejido cartilaginoso, tienen un papel muy importante, puesto que se encargan de mantener y regenerar la matriz cartilaginosa, produciendo fibras y proteoglicanos.

      A la hora de nutrirse, el tejido cartilaginoso tiene un pequeño problema: no posee vasos sanguíneos (tampoco posee terminaciones nerviosas). Para conseguir nutrientes, todo tejido cartilaginoso (excepto el cartilaginoso fibroso) está recubierto de una envoltura de tejido conjuntivo, a la que llamamos pericondrio. El pericondrio se encarga de nutrir y permitir el crecimiento del tejido cartilaginoso gracias al trabajo de los condroblastos, que segregan las sustancias que forman la matriz. Los condroblastos, al madurar, se convierten en condrocitos.

      Distinguimos tres tipos de tejido cartilaginoso:

      • Tejido cartilaginoso hialino
      Cartílago hialino de tráquea de rata. http://mmegias.webs.uvigo.es/a-imagenes-grandes/cartilago_hialino.php

      Es el más común. Posee una matriz extracelular abundante y fibras colágenas. Es semitransparente y posee cierta elasticidad. Se encuentra en los cartílagos de las costillas, de la tráquea, de los bronquios y en los de la nariz. Además, el esqueleto del feto también está formado por este tipo de cartílago, ya crece más rápido que el hueso y posee una dureza considerable. Una vez que el esqueleto fetal está formado, el tejido cartilaginoso es remplazado por tejido óseo lentamente.


      ¿Cuando deja de haber cartílago en los huesos? Alrededor de los 25 años, cuando se deja de crecer. 


      Durante el crecimiento, los huesos tienen una región, la metáfisis, (situada entre el centro del hueso y el extremo) que posee cartílago de crecimiento. Este cartílago, al crecer, alarga el hueso, y por tanto, permite que crezcamos en altura. Cuando este cartílago es sustituido completamente por tejido óseo, se deja de crecer.


      Cuando el cartílago hialino se encuentra en las articulaciones móviles, se denomina cartílago articular. Este cartílago no posee pericondrio, y se nutre del líquido sinovial. El cartílago articular se encarga de amortiguar la presión mecánica y reducir el rozamiento entre los huesos durante el movimiento.
      • Tejido cartilaginoso elástico
      Cartílago elástico de oreja de ratón.  http://mmegias.webs.uvigo.es/a-imagenes-grandes/cartilago_elastico.php

      Se caracteriza por tener una matriz escasa, pero muy rica en fibras de elastina.  Es de color amarillento y más flexible que el cartílago hialino y el fibrocartílago. Se encuentra en la oreja, en el conducto auditivo externo, en la trompa de Eustaquio, en la faringe y en la epiglotis.

      • Tejido cartilaginoso fibroso
      Fibrocartílago http://medcell.med.yale.edu/histology/connective_tissue_lab/fibrocartilage.php

      También es llamado fibrocartílago. Es el más resistente de los cartílagos, pero también es el menos elástico. Es una forma de transición entre el tejido conjuntivo denso y el cartílago hialino. Su matriz es muy rica en fibras colágenas y sus células se distribuyen de manera aislada, por parejas o formando hileras. Forma los discos intervertebrales, la sínfisis del pubis y los meniscos, cartílagos en forma de media luna encargados de estabilizar las articulaciones.

      Como hemos dicho antes, no tiene pericondrio. Suele aparecer acompañado de cartílago hialino y de tejido conectivo denso, y de estos obtiene los nutrientes que necesita.

      Eso es todo. Espero que os haya gustado y nos vemos en el siguiente post.

      lunes, 10 de julio de 2017

      Nuestros tejidos IX: Tejido adiposo


      Tejido adiposo blanco. Las ''gotas lipídicas'' rellenan casi por completo las células dejando en un extremo los puntos oscuros, los núcleos celulares.

      Muy buenas a todos. Continuamos hablando de los tipos de tejidos conectivos. Hoy nos adentraremos en el tejido que almacena la grasa: el tejido adiposo.

      El tejido adiposo o tejido graso es un tipo de tejido conectivo que está formado por un tipo de células denominadas adipocitos que acumulan lípidos (grasas) en su citoplasma.

      Pese a que los adipocitos conforman la mayor parte del tejido adiposo, también hay otras células en el tejido adiposo. Este conjunto de células es denominado fracción del estroma visceral y dentro están los pre-adipocitos, fibroblastos, macrófagos de tejido adiposo y células endoteliales.

      El tejido adiposo cumple varias funciones:
      • Función de reserva. Acumula grasas, que sirven de reserva de energía. Las grasas son mejores que los glúcidos y las proteínas para almacenar energía ya que la grasa guarda más energía en una cantidad de espacio menor que la que necesitan los glúcidos o las proteínas.
      • Funciones mecánicas. Sirve de amortiguador, se acumula debajo de la piel y alrededor de los órganos para protegerlos y mantenerlos en su lugar correspondiente. También sirve de aislante ante la temperatura externa.
      • Funciones metabólicas. En él se realizan procesos como la lipogénesis y la lipólisis, que explicaremos más tarde.
      • Función secretora. Produce una serie de hormonas denominadas adipoquinas, que comentaremos después

      Hay dos tipos de tejido adiposo:

      Adipocito del tejido adiposo blanco y del tejido adiposo pardo


      Tejido adiposo blanco o unilocular

      Tejido adiposo blanco de ratón  http://mmegias.webs.uvigo.es/a-imagenes-grandes/adiposo_blanco.php

      Sus células contienen en su interior una especie de compartimento denominado lipid droplet (gota lipídica) que almacena los lípidos. Sus adipocitos son células grandes, de unos 100 µm de diámetro. Cuando estos son observados al microscopio, se puede distinguir la gota lipídica, que rellena casi toda la célula y empuja al resto de orgánulos a un extremo de la célula, y el núcleo, que se ve como un punto oscuro en el borde de la célula. 

      El tejido adiposo blanco aparece irrigado abundantemente por vasos sanguíneos y también comunica con diversas terminaciones nerviosas. Este tejido se localiza debajo de la piel, formando la hipodermis y recubriendo los órganos. La cantidad de tejido adiposo situado debajo de la piel dependerá de la parte del cuerpo. Así, el abdomen, los muslos, las caderas o los glúteos son zonas donde el tejido adiposo es más propenso a acumularse

      Una de las características más importantes, y también conocidas, del tejido adiposo es su capacidad de aumentar o disminuir su volumen, gracias a la capacidad de crecimiento de los adipocitos y a la formación de nuevos adipocitos a partir de pre-adipocitos. En personas normales, el tejido adiposo supone entre el 9% y el 18% de la masa corporal en hombres, y entre el 14% y el 28% en mujeres. Sin embargo, en deportistas puede suponer entre el 2% y el 3% de la masa corporal, mientras que en personas obesas puede alcanzar el 70% de la masa corporal.
      Tejido adiposo pardo o multilocular:

      Tejido adiposo pardo de ratón http://mmegias.webs.uvigo.es/a-imagenes-grandes/adiposo_pardo.php#n

      El tejido adiposo pardo (o marrón) se encarga únicamente de producir calor, función que realiza mediante un proceso denominado termogénesis. Se encuentra en el feto y en los recién nacidos (constituyendo un 5% de la masa de estos). En los adultos apenas está presente. Sus adipocitos, en vez de tener una única gota lipídica de gran tamaño, tienen muchas gotas de grasa pequeñas. Estas células son de color marrón debido a la gran cantidad de mitocondrias que poseen. 
      Localización del tejido adiposo marrón en un recién nacido

      Las mitocondrias del tejido adiposo pardo son afectadas por una proteína presente solo en las células de este tejido, la proteína desacoplante UCP1, que evita que con la energía generada se produzca en ATP, haciendo que esta energía se disipe en forma de calor. (En las mitocondrias del resto de células, la mitocondria genera energía en forma de ATP, nucleótido esencial en la obtención de energía celular).

      Este tipo de tejido posee numerosos vasos sanguíneos y está inervado por nervios del sistema nervioso simpático, que estimulan a las células para que produzcan calor cuando sea necesario.

      Lo normal sería pensar que el tejido adiposo es un tejido sin ninguna actividad en especial, encargado únicamente de almacenar grasa, pero como ya hemos visto antes, el tejido adiposo también ejerce importantes funciones metabólicas y secretoras. Este tejido realiza principalmente dos procesos metabólicos: la lipogénesis y la lipólisis.

      Lipogénesis: Un glicerol se junta con tres ácidos grasos y da lugar a un triglicérido.


      La lipogénesis es la reacción bioquímica por la cual los ácidos grasos son esterificados (unidos mediante un enlace éster) a un glicerol para formar triglicéridos. Los triglicéridos sirven de reserva de energía, por lo tanto, mediante la lipogénesis se busca almacenar los lípidos de la manera más eficiente posible.

      La lipólisis (o lipolisis) es la reacción bioquímica inversa a la lipogénesis. La lipólisis es el proceso por el cual los lípidos son transformados en ácidos grasos y glicerol, para posteriormente obtener energía de ellos.

      El tejido adiposo también secreta diversos factores y hormonas, llamadas adipoquinas, cuya función es producir cambios en el metabolismo energético con el fin de regular la masa corporal.

      Entre las adipoquinas podemos destacar la leptina, que regula los estímulos de hambre y saciedad la adiponectina, que participa en el metabolismo de la glucosa y de los acidos grasos, además de aumentar la sensibilidad de los órganos ante la insulina, proteger al organismo de la aterosclerosis e inhibir la respuesta inflamatoria.

      Estructura de la leptina, la primera adipoquina descubierta. Credit: Vossman. License: Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0
      Otra adipoquina interesante es la asprosin o asprosina, descubierta el año pasado, que estimula al higado para que libere glucosa al torrente sanguíneo. Esta cualidad de la asprosin se está estudiando como posible medio para tratar la diabetes tipo II.

      Eso es todo por hoy. Espero que os haya gustado y nos vemos en el siguiente post.

      jueves, 6 de julio de 2017

      Nuestros tejidos VIII: Tejido conjuntivo

      Una capa de tejido conjuntivo unida a un epitelio estratificado plano de esófago de ratón http://mmegias.webs.uvigo.es/a-imagenes-grandes/epitelio_estratificado_plano_esofago.php#n

      Muy buenas a todos. Seguimos con los tejidos conectivos, más concretamente hoy hablaremos de los tejidos conectivos propiamente dichos o conjuntivos.

      El tejido conjuntivo se encarga de unir y relacionar los diferentes tejidos que forman el organismo. Rellena los huecos entre órganos y recubre vasos sanguíneos, nervios y órganos. Este suele estar muy vascularizado, es decir, irrigado por numerosos vasos sanguíneos, además de tener numerosas terminaciones nerviosas.

      Tejido conjuntivo reticular de bazo de ratón http://mmegias.webs.uvigo.es/a-imagenes-grandes/conectivo_reticular.php#n

      La matriz extracelular del tejido conjuntivo se compone de fibras colágenas, elásticas y reticulares en diferente proporción, según la localización de este tejido, y por una sustancia fundamental semilíquida, rica en glucoproteínas.

      Las células del tejido conjuntivo pueden clasificarse en fijas (no se mueven) o errantes (sí se mueven).
      Estas células son, por lo general, grandes. Las más importantes son:
      • Fibroblastos. Son células de forma irregular y con numerosas prolongaciones. Son las encargadas de sintetizar fibras y matriz extracelular. Una vez que maduran, pierden actividad, y pasan a ser denominadas fibrocitos.
      • Histiocitos o macrófagos. Se caracterizan por su movimiento ameboide. Se encargan de fagocitar partículas extrañas y posibles patógenos.
      • Mastocitos o células cebadas. Son células esféricas cargadas de gránulos llenos de sustancias de distinta naturaleza, por ejemplo, heparina (anticoagulante). Estas sustancias son liberadas cuando son requeridas.
      • Adipocitos. Son células esféricas que almacenan grasa.
      • Células sanguíneas. Linfocitos, que proceden de la sangre, y plasmocitos, derivados de los linfocitos B. Producen anticuerpos y tienen, por tanto, función defensiva.
      Tejido conjuntivo denso regular de tendón de ratón http://mmegias.webs.uvigo.es/a-imagenes-grandes/conectivo_regular.php

      La composición de la matriz y la abundancia de unas células u otras modificarán las características del tejido conjuntivo. Estas características dependerán del lugar en el que se localice el tejido y de la función que desempeñe.

      Clasificaremos los diferentes tipos de tejido conjuntivo en función de cómo se encuentren las fibras dispuestas por la matriz extracelular:

      Tejido conjuntivo laxo de ratón http://mmegias.webs.uvigo.es/a-imagenes-grandes/conectivo_laxo.php
      • Tejido conjuntivo laxo. Sus células, sus fibras y su sustancia fundamental se encuentran una proporción más o menos similar. Es poco flexible, pero resistente a la tracción. Sirve de apoyo a los epitelios y rellena huecos entre órganos. Dentro del tejido conjuntivo laxo, encontramos tres subtipos:
        • Tejido conjuntivo mucoso o gelatinoso. Posee una gran cantidad de sustancia fundamental, lo que le da una consistencia gelatinosa y homogénea. Entre las células, se encuentran principalmente fibroblastos y macrófagos, repartidos irregularmente. Este tejido es muy resistente a la tracción. Se encuentra en el cordón umbilical, dando lugar a la denominada gelatina de Wharton.
        • Tejido conjuntivo reticular. Se caracteriza por poseer abundantes fibras reticulares, que forman complejas redes tridimensionales. Se encuentra en la médula ósea y en el tejido linfoide (bazo, ganglios linfáticos, amígdalas...)
        • Tejido conjuntivo mesenquimático. Está presente únicamente en los embriones. Sus células no estás diferenciadas. A lo largo del desarrollo embrionario, se diferencia para dar lugar a los diferentes tipos de tejidos conjuntivos.
      • Tejido conjuntivo denso. Tiene una gran cantidad de fibras colágenas. No es muy flexible, pero es muy resistente a la tracción. Hay dos subtipos: 

      Tejido conjuntivo denso irregular de piel de ratón. http://mmegias.webs.uvigo.es/a-imagenes-grandes/conectivo_irregular.php
        • Tejido conjuntivo denso regular. Forma los tendones, los ligamentos, la córnea. las fascias que rodean los músculos esqueléticos y los tendones aplanados (denominados aponeurosis). Sus fibras de colágeno se ordenan de forma regular, formando haces paralelos. Esta colocación es necesaria para que el tejido sea resistente ante los estiramientos.
        • Tejido conjuntivo denso irregular.  Se halla en la dermis de la piel, en las válvulas cardíacas, en las cápsulas que recubren los órganos, en la meninge duramadre... Sus fibras de colágeno se encuentran formando haces gruesos que dan lugar a un entramado tridimensional de fibras. Este tejido es más resistente y posee menos vasos sanguíneos y nervios
      • Tejido conjuntivo elástico. Posee un gran número de fibras elásticas, por lo que es muy flexible. Se localiza en aquellos órganos que necesitan expandirse o dilatarse, como las paredes de los vasos sanguíneos, los bronquios... 
      Eso es todo. En el próximo post, hablaremos del tejido adiposo. ¡Hasta la próxima!

      viernes, 30 de junio de 2017

      Nuestros tejidos VII: Tejidos conectivos

      Cartílago hialino, un tipo de tejido conectivo. http://mmegias.webs.uvigo.es/a-imagenes-grandes/cartilago_hialino.php#n

      Muy buenas a todos. Volvemos en un nuevo post de histología y esta vez, describiremos el tipo de tejidos más abundante en los animales: los tejidos conectivos.

      Los tejidos conectivos son los encargados de unir, dar soporte, aislar, nutrir y proteger al resto de los tejidos. Todas las sustancias absorbidas por epitelios deben de atravesar posteriormente tejidos conectivos, ya que este sirve de comunicación entre los distintos tejidos.

      Tejido adiposo blanco de ratón.  http://mmegias.webs.uvigo.es/a-imagenes-grandes/adiposo_blanco.php#n

      Bajo el nombre de tejidos conectivos incluimos varios tipos de tejidos caracterizados por estar formados por varios tipos de células, normalmente poco especializadas y poseer una matriz extracelular abundante, cuya composición puede variar, siendo más o menos fluida dependiendo del tejido.

      Tejido conectivo laxo de ratón. http://mmegias.webs.uvigo.es/a-imagenes-grandes/conectivo_laxo.php?pagina=20


      La matriz extracelular es el conjunto de materiales extracelulares que forman un tejido. Dicho de otra forma, en un tejido, aquello que no son células, es matriz extracelular. La matriz extracelular está compuesta por una sustancia fundamental, formada por ácido hialurónico, proteoglucanos (moléculas con un núcleo proteico unido a polisacáridos) y glucosaminoglucanos, y fibras proteicas. Estas fibras proteicas pueden ser:
      • Colágenas. Están formadas por colágeno. Son flexibles y resistentes a movimientos de tracción.
      • Elásticas. Están formadas por elastina. Son delgadas y, como su nombre dice, muy elásticas.
      • Reticulares. Son fibras colágenas que se colocan en forma de red.
      Tejido óseo compacto de ratón. http://mmegias.webs.uvigo.es/a-imagenes-grandes/oseo_compacto.php#n

      La matriz extracelular es importante porque rellena los espacios entre las células, permite la comprensión y el estiramiento de las células, en ella se liberan los desechos producidos por las células y es necesaria para la regeneración del tejido. Además, las propiedades de cada tejido dependen de la composición de su matriz extracelular.

      Los tejidos conectivos se clasifican en cinco tipos de tejidos:



      • Tejido conjuntivo. También se le conoce como tejido conectivo propiamente dicho. Rellena los espacios entre órganos y une los diferentes tejidos entre sí.
      • Tejido adiposo. Hace de reserva energética y proporciona aislamiento térmico.
      • Tejido cartilaginoso. Forma los cartílagos. Otorga sostén a partes blandas del cuerpo, recubre articulaciones y permite el crecimiento de los huesos.
      • Tejido óseo. Forma los huesos del esqueleto. Proporciona soporte interno, protección, permiten el movimiento...
      Las diferentes células que forman el tejido sanguíneo. http://mmegias.webs.uvigo.es/a-imagenes-grandes/sangre.php#n
      • Tejido sanguíneo. Transporta oxígeno y nutrientes para las células del cuerpo y recoge las sustancias de desecho. También transporta hormonas y defiende al organismo ante patógenos, parásitos, cuerpos extraños...

      Por cierto, debo añadir que dependiendo de la fuente, el tejido conectivo es llamado conectivo o conjuntivo, y el conjuntivo, conectivo o conjuntivo propiamente dicho. Personalmente, yo me quedo con la forma que llama tejido conectivo al conjunto de tejidos que incluye conjuntivo, adiposo, cartilaginoso, óseo y sanguíneo, y conjuntivo al subtipo que entra dentro de los tejidos conectivos.

      En los próximos días, iremos comentando uno por uno cada uno de los tejidos conectivos. Hasta entonces, ¡os ruego paciencia!

      ¡Nos vemos en el siguiente post!

      lunes, 8 de mayo de 2017

      Nuestros tejidos VI: Tejidos epiteliales (epitelio sensorial: auditivo, gustativo y táctil)

      (Este post es la continuación de Nuestros tejidos VI: Tejidos epiteliales (epitelio sensorial: visual y olfatorio)

      Seguimos hablando de epitelios sensoriales: esta vez, del auditivo, gustativo y táctil.

      Epitelio auditivo


      La audición consiste en la percepción de las ondas sonoras que se transmiten por el ambiente y llegan a nuestros oídos. El oído humano es capaz de distinguir sonidos con frecuencidas de entre 18 Hz (graves) hasta 20.000 Hz (agudos).

      Las ondas sonoras primero viajan por el aire y llegan a nuestras orejas. Se introducen por el conducto auditivo y hacen vibrar al tímpano, que hace vibrar la cadena de huesecillos, que comunica con el caracol.

      El caracol (o cóclea) contiene en su interior dos líquidos, la perilinfa y la endolinfa. Estos líquidos vibran cuando llegan las vibraciones procedentes de la cadena de huesecillos y el desplazamiento estos líquidos provoca que unas células ciliadas se deformen.



      Estas células ciliadas forman el epitelio auditivo, que se encuentra en el órgano de Corti, en el interior de la cóclea. El órgano de Corti contiene aproximadamente 24.000 células ciliadas, que se encargan de convertir la energía mecánica procedente de las vibraciones de las ondas sonoras en impulsos nerviosos. Estas células ciliadas contienen esterocilios de diferentes longitudes, lo que permite distinguir entre los distintos tonos sonoros. Estas células mandan los impulsos nerviosos al nervio auditivo, que los llevará a la corteza auditiva del cerebro, donde serán procesados.

      Las células del órgano de Corti no tienen capacidad de regeneración, lo que provoca que una vez que se lesionan, la lesión queda permanentemente. Además, la pérdida de capacidad auditiva con la edad es inevitable.. 

      También, cerca de la cóclea, en los canales semicirculares, que forman el sistema vestibular, se encuentran una serie de células ciliadas especializadas inmersas en endolinfa, capaces de detectar movimiento en las tres direcciones del espacio. Estas células son necesarias para la equilibriocepción: la sensación de equilibrio y de orientación espacial.


      Epitelio gustativo


      http://recursostic.educacion.es/bancoimagenes/web/
      José Alberto Bermúdez

      La lengua está formada principalmente por tejido muscular esquelético, lo que le permite realizar una gran variedad de movimientos necesarios para hablar, masticar y deglutir.

      Sin embargo, la lengua también presenta un tejido epitelial que presenta una serie de irregularidades: las papilas gustativas. Estas son las encargadas de sentir los sabores. Las papilas pueden ser de cuatro tipos: filiformes, foliadas, fungiformes y caliciformes

      De izquierda a derecha, papila filiforme, foliada, fungiforme y caliciforme.
      http://mmegias.webs.uvigo.es/2-organos-a/imagenes-grandes/tegumento-lengua.php

      Las filiformes son las más pequeñas y abundantes. No contienen corpúsculos gustativos, por lo que su función únicamente es formar una superficie rugosa que permite la manipulación del alimento. Las foliadas están poco desarrolladas en el humano, pero más desarrolladas en otros animales, como los conejos. Estas sí presentan corpúsculos gustativos, y por tanto, sí permiten la detección de sabores. Las fungiformes tienen forma de hongo y también presentan corpúsculos gustativos. Por último, las caliciformes, las más grandes, presentan forma de cáliz y poseen numerosos corpúsculos gustativos.

      Los corpúsculos gustativos están formados por tres tipos de células: unas son sensoriales o gustativas, que son sensibles a las moléculas que producen la sensación de sabor y las otras dos dan soporte y permiten la renovación de las células gustativas.

      http://mmegias.webs.uvigo.es/2-organos-a/imagenes-grandes/tegumento-lengua.php

      Por intuición, muchos pensaríamos que cada una de estas papilas se especializa en la detección de un único sabor. Pues bien, creerlo sería erróneo. Nuestras papilas, independientemente de su tipo, son capaces de sentir todos los sabores posibles (excepto las filiformes, que no pueden detectar sabores). Tampoco es correcta la creencia de que cada parte de la lengua se encarga de la detección de un solo tipo de sabor. Si bien es cierto que hay partes en las que se detectan mejor un tipo de sabor, podemos distinguir cualquier sabor en toda la lengua. Además, aparte de los cuatro sabores clásicos (dulce, salado, amargo y ácido), también existe un quinto sabor, el umami, producido por el glutamato, y hasta un sexto sabor, el oleogustus, propio de las grasas.


      Epitelio táctil
      http://recursostic.educacion.es/bancoimagenes/web/ José Alberto Bermúdez

      El sentido del tacto nos permite detectar diferentes cualidades de los objetos, como la presión, temperatura, aspereza, dureza... La piel y la lengua son los principales órganos del tacto, aunque también tenemos terminaciones nerviosas internas que nos informan de cambios de temperatura en el interior del cuerpo y del dolor.

      La piel se divide en epidermis, dermis e hipodermis. La epidermis está formada por un epitelio pluriestratificado plano queratinizado (presenta en el exterior una capa de células muertas queratinizadas). La dermis es más profunda y gruesa, y está formada por tejido conectivo. Sostiene a la epidermis y la nutre. La hipodermis es la capa más profunda y almacena grasa.

      Epidermis de rata. http://mmegias.webs.uvigo.es/a-imagenes-grandes/epitelio_estrat_plano.php#n


      Los receptores táctiles se encuentran distribuidos principalmente entre la epidermis y la dermis. Se clasifican de la siguiente forma:
      • Mecanorreceptores. Perciben los estímulos mecánicos
        • Corpúsculos de Meissner. Se encuentran en la dermis. Permiten sentir el tacto suave. Están formados por terminaciones nerviosas encapsuladas por células de soporte.
        • Receptores de Merkel. Se encuentran en la base de la epidermis y en las mucosas. Permiten sentir la presión y la textura. Están formados por una célula de Merkel, que contacta con una terminación nerviosa
        • Corpúsculos de Pacini. Se encuentran en la dermis. Permiten sentir las vibraciones y sensaciones fuertes de presión. Están formados por terminaciones nerviosas encapsuladas y envueltas en tejido conectivo.
        • Corpúsculos de Ruffini. Se encuentran en las capas profundas de la piel. Permiten la sensación del movimiento del cuerpo e identifican las deformaciones de la piel y de los tejidos profundos..Están formados por terminaciones nerviosas encapsuladas.
      • Termorreceptores. Perciben cambios de temperatura.
        • Corpúsculos de Krause. Son variaciones de los corpúsculos de Meissner. Permiten recibir la sensación de frío. Se encuentran en las partes profundas de la piel.
        • Corpúsculos de Ruffini. Además de como mecanorreceptores, los corpúsculos de Ruffini pueden funcionar como termorreceptores, pues permiten captar la sensación de calor.
      • Nociceptores. Perciben la sensación de dolor. Los nociceptores son terminaciones nerviosas libres que se encuentran distribuidas por la piel que perciben estímulos potencialmente dañinos ya sean mecánicos (golpes), químicos (sustancias irritantes) o térmicos (cambios bruscos de temperatura).
      Eso es todo. Espero que os haya gustado y nos vemos en el siguiente post!

      domingo, 7 de mayo de 2017

      Nuestros tejidos VI: Tejidos epiteliales (epitelio sensorial: visual y olfatorio)



       Retina humana. Vía flickr: hobbs_luton

      Muy buenas a todos. Andamos de vuelta con los tejidos epiteliales, esta vez, con el epitelio que nos permite obtener información del exterior: el epitelio sensorial.

      El epitelio sensorial puede que sea uno de los más sorprendentes, porque es el que nos permite saber qué es lo que está ocurriendo al momento a nuestro alrededor. Gracias a él podemos ver, oír, olfatear, tocar y degustar.

      Los epitelios sensoriales son epitelios especializados que recubren diferentes superficies de los organismos. Normalmente se concentran en un órgano que se encarga de captar y procesar un tipo de estímulo, como la luz o el sonido, procedente del ambiente exterior. Las células que forman los epitelios sensoriales, denominadas células sensoriales, poseen un sistema de transducción de señales que les permite transformar los estímulos recibidos en mensajes que posteriormente serán interpretados por el sistema nervioso para poder elaborar una respuesta ante ellos. 

      Las células sensoriales guardan cierto parecido con las neuronas. Las células sensoriales tienen una cara apical, externa, encargada de la recepción de estímulos y una basal, interna, que hace sinapsis con neuronas sensoriales que mandarán la información al cerebro.

      Epitelio visual


      La retina es un tejido sensible a la luz situado en la superficie interior del ojo. Cuando la luz incide en la retina, esta se estimula y genera una serie de señales de naturaleza electrico-química que dan lugar a impulsos nerviosos que posteriormente son enviados al cerebro a través del nervio óptico.

      La retina se divide en una serie de capas:

      (Modificación)
      La luz incidiría por la izquierda, para llegar a los bastones y conos, situados hacia la derecha.
      1. Capa pigmentaria. Es la capa más externa. Formada por células cúbicas. Está fijada sobre la coroides, que es la lámina situada entre la retina y la esclerótica.
      2. Capa de células fotorreceptoras. Formada por segmentos de las células fotorreceptoras
      3. Capa limitante externa. En ella se comunican las células fotorreceptoras con las células de Müller
      4. Capa nuclear o granular externa. En ella se encuentran los núcleos celulares de las células fotorreceptoras
      5. Capa plexiforme externa. En ella las células fotorreceptoras se comunican con células bipolares mediante sinapsis.
      6. Capa nuclear o granular interna. En ella se encuentran los núcleos celulares de las células bipolares y de otras células
      7. Capa plexiforme interna. En ella se comunican mediante sinapsis las células bipolares, amacrinas y horizontales.
      8. Capa de células glanglionares. En ella se encuentran los núcleos de las células glanglionares.
      9. Capa de fibras del nervio óptico. Aquí se encuentran los axones de las neuronas que formarán el nervio óptico.
      10. Capa limitante interna. Marca el límite entre la retina y el nervio óptico.
      Tanto las células fotorreceptoras como las células bipolares, amacrinas, horizontales y glanglionares son neuronas especializadas en diversas funciones. Todas estas, menos las fotorreceptoras, tienen como función enviar las señales eléctricas producidas por las células fotorreceptoras al cerebro.

      Las células fotorreceptoras reciben el nombre de bastones y conos. Estas son capaces de recibir estímulos lumínicos debido a que poseen pigmentos visuales, como la opsina o la rodopsina, que se excitan al absorber fotones. Además, las células fotorreceptoras son permanentes, no se renuevan.


      Los bastones son las células encargadas de la visión en condiciones de baja luminosidad. Hay 90 millones de bastones en la retina humana. Estos son muy sensibles a la luz, pues son capaces de detectar la energía de un único fotón, y se saturan en condiciones de mucha luz. Los bastones se caracterizan por su forma alargada y delgada, con un diámetro de 2 micras.

      Los conos son las células encargadas de la visión en colores. Hay entre 6 y 7 millones de conos en la retina humana. Los hay de tres tipos, según el color al que sean sensibles: conos de tipo L (sensibles a las longitudes de onda larga, a los colores azulados), conos de tipo M (sensibles a las longitudes de onda media, tonos verdosos) y conos de tipo S (sensibles a las longitudes de onda corta, tonos rojos). Son menos sensibles a la luz y trabajan mejor en condiciones con buena luminosidad. Los conos se caracterizan por su forma de cono, como su nombre indica.

      Epitelio olfatorio


      Es el epitelio situado en el fondo de la cavidad nasal encargado de la detección de estímulos olorosos. Tiene una extensión de unos 9 centímetros cúbicos. Está formado por neuronas olfativas que poseen pequeños cilios con receptores que se estimulan ante la presencia de ciertas sustancias olorosas. Estas neuronas olfativas mandan los impulsos eléctricos al nervio olfatorio, y de este, al bulbo olfatorio, donde la información será tratada para ser posteriormente enviada al cerebro.

      El bulbo olfatorio permite distinguir olores, incrementar la sensibilidad ante ciertos olores y filtrar olores que se consideren que no son relevantes.


      En este epitelio también hay otros tipos de células de apoyo, otras que sirven de base y renuevan el epitelio y unas células que forman las glándulas de Bowman, que producen unas secreciones proteicas en las que se disuelven las sustancias olorosas que llegan del aire, permitiendo que estas entren en contacto con los receptores de membrana de las neuronas olfativas. Además, estas glándulas producen secreciones continuamente, lo que hace que las neuronas no se saturen y lleguen nuevas sustancias olorosas del aire a la vez que se eliminan las antiguas.

      Hay 10 millones de neuronas olfatorias en el epitelio olfatorio. Estas se renuevan cada uno o dos meses y son reemplazadas por nuevas neuronas olfatorias producidas a través de células madre.

      Para hacer menos denso el post, continuaremos con los epitelios sensoriales auditivo, gustativo y táctil en el post que publicaré mañana.

      Eso es todo por ahora. Espero que os haya gustado y nos vemos en el siguiente post.