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viernes, 27 de julio de 2018

Estate quieto estatocisto


Un cangrejo simpático. Bernard DUPONT. Attribution-ShareAlike 2.0 Generic (CC BY-SA 2.0)

Una vez en el colegio, hace ya un tiempo, nos comentaron que dentro de nuestros oídos, aparte del sentido de la audición, también se encontraba nuestro sentido del equilibrio. Así, nos decían que los canales semicirculares, los cuales forman parte del aparato vestibular, situado en el oído interno, contenían un líquido en su interior que, según cómo se moviera al desplazarnos o estar quietos, daba información a nuestro cerebro de nuestra posición y de nuestros movimientos.


Evidentemente, el funcionamiento del aparato o sistema vestibular no es tan sencillo, pero para unos chavales de quinto de primaria dicha imagen nos servía para hacernos una idea. El sistema en realidad cuenta con unas células que poseen unos cilios proyectados en una matriz gelatinosa que a su vez se encuentra inmersa en una sustancia líquida, la endolinfa. Dependiendo de la posición del cráneo y de los movimientos corporales, los cilios se mueven de una forma u otra, lo que hace que la célula produzca una serie de impulsos nerviosos que son posteriormente interpretados por el cerebro.


Como acabamos de ver, este sistema está dotado de gran complejidad. No obstante, existe un órgano sensorial del equilibrio más simple: el estatocisto.





El estatocisto es el órgano del equilibrio que posee la mayoría de los invertebrados: cnidarios, bivalvos, equinodermos, cefalópodos y artrópodos. Este puede ser más o menos complejo, pero su estructura general consiste en una esfera hueca de células ciliadas con sus cilios apuntando hacia el interior. Esta esfera está rellena de líquido y además contiene en su interior estatolitos, unos gránulos de naturaleza mineral similares a los granos de arena. Estos granos, debido a la gravedad, tenderán a permanecer depositados en la parte baja del estatocisto. Las células ciliadas son estimuladas por los estatolitos y envían la información al sistema nervioso. De esta forma, el animal puede averiguar dónde se encuentra ‘abajo’ y dónde ‘arriba’ y así determinar su posición en el espacio.


En 1893 el fisiólogo austríaco Kreidl llevó a cabo un experimento muy curioso en el que consiguió engañar a unos cangrejos al manipular sus estatolitos. Los estatolitos de estos cangrejos fueron remplazados por pequeñas virutas metálicas, de tal manera que cuando estos estaban nadando, se les colocó un imán por encima. Las virutas fueron atraídas por el imán, y ascendieron desde la parte inferior del estatolito hacia la parte superior de este órgano. Esto confundió a los cangrejos, que en respuesta empezaron a nadar boca arriba, con el fin de que la posición corporal concordase con la información proporcionada por sus estatocistos. Como los estatolitos apuntaban hacia arriba, pensaban que nadaban al revés, lo que provocó el cambio de posición del cangrejo.

Por otro lado, esto de las estatocosas no es único de los animales. Los vegetales también poseen estatolitos que les permiten detectar la gravedad, aunque su estructura es diferente a los de los animales.

Los estatolitos vegetales, por lo general, consisten en órganulos de almacenamiento de almidón (amiloplastos) presentes en el interior de las células que según su posición permiten percibir la atracción gravitatoria. De esta forma, la planta sabe hacia dónde deben crecer las raíces y hacia dónde debe crecer el tallo aunque sea una plántula recién germinada de la semilla que aún no puede percibir hacia donde está la luz solar. Se dice entonces que la raíz presenta geotropismo positivo, es decir, crece hacia abajo, atraída por la gravedad, mientras que el tallo presenta geotropismo negativo, crece repelido por la gravedad, en sentido opuesto a esta.

Como hemos visto, el asunto de la orientación no es moco de pavo y los seres vivos desarrollan ingeniosas estrategias para, en estos casos, sentir la gravedad y poder orientar sus movimientos (animales) o su crecimiento (plantas).

Eso es todo. Espero que os haya gustado y nos vemos en el siguiente post.

miércoles, 20 de junio de 2018

Breve guía de insectos (II)


Insecto hoja. Andrea Schieber  Attribution-NonCommercial-ShareAlike 2.0 Generic (CC BY-NC-SA 2.0)

Muy buenas a todos. Después de un largo tiempo de inactividad, he vuelto. Hoy continuaremos con un post que publiqué hace ya tiempo, la ''Breve guía de insectos''. Esta vez conoceremos otros órdenes de insectos también importantes. Empecemos.
  • Fasmatodeos
Insecto palo. Brian Gratwicke Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)

Dentro de los fasmatodeos (Phasmatodea) se encuentran los famosos insectos palos. Estos insectos son conocidos por poseer  cuerpos alargados y delgados que les permiten camuflarse entre las ramas de los árboles. No obstante, dentro de este grupo también se hallan los insectos hoja e insectos corteza, que también poseen grandes habilidades para el camuflaje. Estos insectos poseen alimentación herbívora.

Los fasmatodeos son hemimetábolos, es decir, no presentan fase de pupa. Tras eclosionar pasan por una fase juvenil o de ninfa y tras sucesivas mudas pasan a la fase adulta o de imago, sin tener que formar una crisálida. Las especies de mayor tamaño pueden alcanzar hasta 330 mm en la madurez.

Se han descrito alrededor de 2800 especies de fásmidos, pero es muy probable que haya muchas más. Los insectos palo se hallan principalmente en los trópicos, pero también los hay en las regiones de climas templados.
  • Dermápteros
Tijereta. Nikk Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)

Las tijeretas pertenecen al orden Dermaptera, caracterizado por insectos que poseen una estructura con forma de pinzas en la extremidad de su abdomen. Son omnívoros, hemimetábolos y por lo general suelen medir cerca de 15 mm de longitud. Se conocen 1800 especies de dermápteros

Estos insectos suelen tener hábitos nocturnos y se esconden en lugares oscuros. No son peligrosos para el humano y sus pinzas tampoco suponen un peligro, si bien sí pueden causar daños a cultivos.
  • Mantodeos
Mantis religiosa. Jean and Fred Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)

Se conocen cerca de 2450 especies de mantodeos (Mantodea). Los insectos de este orden se caracterizan por poseer unas patas delanteras adaptadas para la caza. Además, suelen ser de colores que les permiten camuflarse con el entorno (vegetales, flores...) Estos insectos son carnívoros: se alimentan de otros insectos y en algunos casos pueden llegar a cazar lagartos y pequeños roedores.

La especie más famosa de este orden es la Mantis religiosa, natural de Europa y que fue introducida accidentalmente en América a finales del siglo XIX. Los mantodeos no solo no suponen un peligro para nosotros, sino que además son beneficiosos, pues se alimentan de otros insectos, los cuales pueden dañar cultivos.
  • Blatodeos
Cucaracha. Jean and Fred Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)

Dentro de este orden se encuentran las cucarachas y las termitas (infraorden Isoptera). Las cucarachas son insectos hemimetábolos con alimentación omnívora. Pueden vivir en una gran diversidad de lugares, pero son conocidas por poder encontrarse en el interior de edificios (pueden encontrarse dentro de un edificio según lo limpio que esté, las cosas como son).

Tanto las cucarachas como las termitas proceden del mismo grupo de animales, que apareció durante el período Carbonífero, y además, están emparentadas con los mantodeos. Un dato interesante sobre las cucarachas es que, si bien no son insectos sociales como las hormigas o las termitas, sí son capaces de mostrar comportamientos sociales con otras cucarachas.

También son conocidas por su increíble resistencia, siendo capaces de sobrevivir con apenas agua, comer pegamento, resistir a radiaciones... No obstante, su capacidad de resistir radiaciones es superada por otros insectos, como la mosca del vinagre.
  • Isópteros
Termitas. Bernard DUPONT Attribution-ShareAlike 2.0 Generic (CC BY-SA 2.0)

Los isópteros forman un infraorden (Isoptera) con 3000 especies, conocidas generalmente como termitas. Las termitas son insectos eusociales que forman colonias con complejas estructuras y en las que se distinguen diferentes castas, cada una con un papel determinado.

Las termitas se alimentan de madera, concretamente de celulosa, por lo que se dice que son xilófagos. La celulosa es un polímero formado por miles y miles de unidades de glucosa, la principal fuente de energía de los seres vivos. Los seres humanos obtenemos glucosa al consumir almidón, polímero de reserva energética compuesto por la unión de unidades de glucosa que se encuentra en productos de origen vegetal. Sin embargo, no podemos obtener glucosa de la celulosa. Esto se debe a que en el almidón, las unidades de glucosa están unidas por enlaces O-glucosídicos alfa, mientras que en la celulosa están unidas por enlaces O-glucosídicos beta. Las enzimas que producen nuestro organismo son capaces de romper los enlaces alfa, pero no los beta.

Las termitas, en cambio, sí son capaces de romper los enlaces beta gracias a que en su tracto digestivo poseen protozoos capaces de producir las enzimas que los rompen. Esto les permite alimentarse de madera y les otorga una importante capacidad destructiva, pues pueden provocar graves daños en las estructuras de madera.
  • Sifonápteros
Pulga. Michael Wunderli  Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)

No creo que este orden de insectos tenga muchos seguidores, pues en este orden, que contiene 1900 especies, se encuentran las pulgas. Los miembros del orgen Siphonaptera se caracterizan por sus cuerpos diminutos (no más de 3 mm), su carencia de alas, su color oscuro y su nutrición hematófaga: se alimentan de sangre. Para ello se valen de un aparato bucal adaptado para absorber la sangre de su huésped. Además, sus patas están desarrolladas para dar potentes saltos, pudiendo saltar hasta 200 veces la longitud de su cuerpo, lo que les facilita el salto de un hospedador a otro. 

No obstante, las larvas de las pulgas no se alimentan de sangre, sino de restos de piel muerta, pelo e incluso de heces de pulgas maduras. Deben de pasar por una fase de pupa para llegar a la madurez, asi que no son hemimetábolos, sino holometábolos.

Las pulgas también son conocidas por su capacidad de transmitir enfermedades, como la tifus o la peste, o parásitos como la tenia o solitaria.
  • Ftirápteros
Pediculus humanusEOL Learning and Education Group Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)

Pasamos de las pulgas a los piojos. El orden Phthiraptera alberga unas 3250 especies diferentes conocidas generalmente como piojos. Los piojos, al contrario que las pulgas, son hemimetábolos y no pasan por una fase de pupa, además, tampoco son capaces de saltar.

Los piojos son ectoparásitos (parásitos externos) de mamíferos y aves, adhiriéndose al pelo o a las plumas. Los piojos son asociados erróneamente con la mala higiene. En realidad, estos tienden más bien a encontrarse en aquellos lugares donde se produce un gran tránsito de personas. Si a esto le sumamos el contacto físico que mantienen los niños al jugar, es comprensible que en los colegios se suelan dar brotes de pediculosis, que es el nombre que recibe la infestación por piojos. 

A propósito de esto último, los ectoparásitos no producen infecciones, sino infestaciones. Infección es un término que reserva para microorganismos que invaden el cuerpo con el fin de reproducirse, pudiendo causar la muerte del organismo infectado.

Por último, podríamos pensar que después de hablar de pulgas y piojos, tocaría hablar de garrapatas, pero no. Mientras que las pulgas y los piojos sí son insectos, las garrapatas no lo son, pues son arácnidos, y por tanto no deberíamos hablar de ellas en un post sobre insectos.

Con esto terminamos con los insectos de hoy. Espero que os haya gustado y nos vemos próximamente.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

¿Es un alga? ¿Es un gusano? NO, es...

http://www.marinespecies.org/aphia.php?p=image&pic=123274 This work is licensed under a Creative Commons Attribution-Noncommercial-Share Alike 4.0 License

Muy buenas a todos. Hacía tiempo que no escribía por aquí, debido a que he estado ocupado y no he podido escribir. Sin embargo, hoy volvemos con un nuevo post. Empezamos.

Por regla general, tendemos a pensar que los animales se alimentan o bien de plantas o bien de otros animales, es decir, pensamos que son heterótrofos. Sin embargo, la naturaleza siempre nos guarda sorpresas, y el Symsagittifera roscoffensis (anteriormente llamado Convoluta roscoffensis) es una de ellas. Este platelminto (gusano plano) mide apenas 15 milímetros de largo, habita las aguas poco profundas de las costas atlánticas europeas y posee un 'superpoder': Es capaz de realizar la fotosíntesis aunque, hay que decirlo, tiene truco.

Stevie Smith Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0) 

El verdadero 'superpoder' de este gusano es que es capaz de asociarse con algas, de la especie Tetraselmis convolutae de manera que estas, dentro del cuerpo del gusano, realizan la fotosíntesis y ceden parte de los nutrientes obtenidos por este proceso al gusano. Esta relación entre el gusano y el alga recibe el nombre de 'fotosimbiosis', pues es una relación estrecha entre ambos organismos sin la cual el gusano no puede sobrevivir, aunque el alga sí puede vivir independientemente del gusano, cuyo pilar fundamental es la fotosíntesis.

Alga del género Tetraselmis  https://ncma.bigelow.org/ccmp908#.WkN2uXlG2Uk

La Tetraselmis convolutae es un alga microscópica que forma parte del fitoplacton marino caracterizada por su intenso color verde y por poseer flagelos que le permiten el desplazamiento.

La relación alga-gusano comienza cuando el gusano, tras salir del huevo, empieza ingerir las algas que posteriormente le producirán el alimento. Dentro del cuerpo del gusano, el alga pierde algunas estructuras celulares, como la pared celular o los flagelos. Es imprescindible que el gusano en su etapa juvenil adquiera las algas para establecer la simbiosis, de lo contrario, no llega a vivir más de 20 días.

Tras 10-15 días consumiendo algas, el gusano adquiere por completo su característico color verde. Un solo gusano puede albergar hasta 25.000 algas en su interior. Llegado este momento, el Symsagittifera ya no necesita alimentarse de otros organismos, pues las algas que posee suplen con sus necesidades nutricionales y a los 40-60 días el gusano alcanza la fase de madurez, al desarrollarse completamente sus gónadas.

En esta relación, el alga fabrica los nutrientes y oxígeno, necesarios para la supervivencia del gusano, y este a cambio, la protege en su interior y busca condiciones óptimas para que esta pueda realizar la fotosíntesis, además de que las sustancias de desecho que produce el gusano contienen nitrógeno, que es reaprovechado por el alga. Sin embargo, se cree que esta relación en realidad podría no ser tan beneficiosa para el alga, pues se desconoce si en la naturaleza el alga es capaz de reproducirse una vez que ha sido introducida en el cuerpo del gusano.

Este gusano, debido a sus características, es usado como organismo modelo para estudiar la fotosimbiosis, pero también para estudiar el desarrollo de los animales, la regeneración de tejidos y el impacto del cambio climático sobre la fauna marina.

Coral.  Mathias Appel, Dominio Público

Si el Symsagittifera te ha parecido una rareza, tenemos una sorpresa más: se estima que el 50% de la fotosíntesis oceánica es realizada por organismos fotosimbiontes. Entre ellos, los más importantes son los corales, que en sus tejidos pueden albergar algas microscópicas denominadas zooxantelas. La mayoría de los corales obtienen gran parte de sus nutrientes gracias a estas, aunque también alimentarse de plancton y pequeños peces mediante células urticantes presentes en sus tentáculos. Como vemos, nada es único en Biología y siempre habrá algún ser vivo que nos soprenderá con sus increíbles cualidades.

Eso es todo. Espero que os haya gustado y nos vemos en el siguiente post

Fuentes:
https://www.wikiwand.com/en/Symsagittifera_roscoffensis
https://www.rzuser.uni-heidelberg.de/~bu6/Convoluta.html
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4183113/#B6
http://www.marinespecies.org/aphia.php?p=taxdetails&id=484585
http://jeb.biologists.org/content/218/11/1693
https://www.wikiwand.com/es/Coral
https://www.wikiwand.com/es/Zooxantela

jueves, 14 de septiembre de 2017

Breve guía de insectos


Foto de Kelli Matthews Creative Commons Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)

Todos conocemos de sobra a los insectos. Las hormigas, las moscas, los mosquitos, las abejas... solemos verlos a menudo en nuestra vida diaria. Sin embargo, no es raro perdernos cuando oímos nombres como coleópteros, dípteros o lepidópteros. Posiblemente sepamos que son algún tipo de bicho, pero no seamos capaces de concretar. Después de leer este post, podremos reconocer los principales órdenes de insectos. Vamos allá.

Para empezar, los insectos (clase Insecta) es una clase de animales invertebrados perteneciente a un grupo de animales más grande, el filo Arthropoda. Este filo es el más grande de todo el reino animal y se caracteriza porque sus miembros poseen exoesqueletos y apéndices articulados. Dentro de los artrópodos, encontramos los quelicerados (arañas y escorpiones), los mirápodos (ciempiés y milpiés), los crustáceos (cangrejos, langostas...) y  los insectos.

Los insectos destacan entre los demás artrópodos por poseer un par de antenas, tres pares de patas y dos pares de alas. Estas alas, sin embargo pueden reducirse o faltar, como en las hormigas.

Los principales órdenes de insectos son los siguientes:
  • Thysanura/Zygentoma
Foto de Ryan Hodnett Attribution-ShareAlike 2.0 Generic (CC BY-SA 2.0)

El orden Zygentoma (también conocido por su nombre antiguo, Thysanura) incluye a insectos primitivos, siendo su miembro más conocido el pececillo de plata, la Lepisma saccharina. Este orden posee 370 especies por todo el mundo, caracterizadas por poseer un cuerpo alargado, de entre 2 y 20 mm, color amarillento, pardo o grisáceo y una cabeza con ojos compuestos, un par de antenas y boca masticadora. Poseen tres pares de patas y una serie de apéndices en el abdomen denominados cercos. No poseen alas.

Los tisanutos necesitan humedad para vivir y tienen alimentación omnívora. Son fáciles de ver en nuestros hogares, donde se alimentan de papel, cartón, cereales, telas...
  • Odonata
Foto de john_k Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)

El orden Odonata incluye a los insectos conocidos como libélulas y caballitos de diablo. Las libélulas y los caballitos de diablo, pese a sus similaridades, tienen diferencias notables. Por ejemplo, las libélulas siempre mantienen las alas separadas horizontalmente mientras que los caballitos de diablo las pueden juntar al cuerpo. Además, las libélulas poseen alas robustas, mientras que las de los caballitos de diablo son más frágiles. Estos últimos también poseen un cuerpo más delgado, junto a unos ojos más pequeños que los de las libélulas.

Los odonatos presentan una etapa larvaria (fase de ninfa). Las ninfas de estos insectos se denominan náyades y son acúaticas, motivo por el que las libélulas y los caballitos de diablo suelen estar presentes en ambientes acuáticos. Tanto en la fase de ninfa como en la adulta, son depredadores que se alimentan de invertebrados y pequeños vertebrados acuáticos (fase de ninfa) o de otros insectos (fase adulta).
  •  Orthoptera
Fotografía de dasWebweib Attribution-ShareAlike 2.0 Generic (CC BY-SA 2.0)

El orden Orthoptera incluye insectos cuyo primer par de alas se caracteriza por cubrir al segundo, que es el que usan para volar. Hay 19.000 especies de ortópteros, entre los que destacan los saltamontes, los grillos y las langostas.

Los ortópteros suelen tener una cabeza grande, redonda o cónica, con una boca masticadora y un cuerpo alargado con el tercer par de patas muy musculoso, adaptado a la realización de saltos. Pueden ser herbívoros o depredadores de otros insectos.

Son insectos hemimetábolos, como los odonatos y otros órdenes de insectos, es decir, presentan una metamorfosis incompleta: tras eclosionar del huevo, atraviesan un estado de ninfa y se desarrollan lentamente hasta, tras varias mudas, convertirse en adultos, sin pasar por una fase de pupa.
  •  Hemiptera
Una chinche (heteróptero). Foto de Mick Talbot Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)

El orden Hemiptera incluye dos subórdenes: el suborden Homoptera (cigarras y pulgones) y Heteroptera (chinches), aunque la clasificación de estos subórdenes depende del autor (también se pueden utilizar varios infraórdenes para clasificar los hemípteros). Los hemípteros se caracterizan por tener un aparato bucal chupador que les sirve para succionar savia o fluidos de animales, ya sea hemolinfa o sangre.

Una cigarra (homóptero). Producen su clásico sonido frotando sus alas . Foto de Renee Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)

Los hemípteros también poseen un primer par de alas parcialmente membranoso. Las piezas bucales de estos insectos tienen forma de aguja. También disponen de un par de ojos compuestos y un par de antenas que no suelen ser muy largas. Además, sus patas pueden estar adaptadas para andar, saltar, agarrar o nadar (chinches acuáticas). Al igual que los ortópteros, también son hemimetábolos, presentan metamorfosis sin etapa de pupa.

Este orden posee entre 50.000 y 80.000 especies. Pueden ser fitófagos (alimentarse de plantas), parásitos de animales o ser depredadores de otros insectos.
  • Lepidoptera
Foto de Dave Stokes Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)

El orden Lepidoptera incluye las mariposas diurnas y nocturnas (polillas, esfinges, pavones...). Estos insectos suelen ser voladores y presentan una fase de larva, denominada oruga, durante la cual se alimentan de materia vegetal. Los lepidópteros presentan holometabolismo o metamorfosis completa, es decir, su desarrollo de divide en las fases de embrión, larva, pupa e imago (fase de adulto).

Este es el segundo orden más grande de animales, siendo el primero el orden de los coleópteros. Hay más de 165.000 especies de lepidópteros distribuidas por todo el mundo. Las mariposas se caracterizan por poseer alas membranosas cubiertas por escamas coloreadas. Su aparato bucal posee una espiritrompa que les permite extraer el néctar de las flores que polinizan.

Una curiosidad sobre los lepidópteros es que las orugas aparentan tener muchas patas, sin embargo, solo poseen tres pares de patas verdaderas (como el resto de insectos); las demás son falsas patas.
  • Coleoptera
Foto de plenty.r. Attribution-ShareAlike 2.0 Generic (CC BY-SA 2.0)

El orden Coleoptera es el orden más grande del reino animal, con un total de 375.000 especies. Los coleópteros son conocidos generalmente como escarabajos, aunque dentro de este orden se encuentran también las mariquitas, los gorgojos, los ciervos volantes, las luciérnagas...

Los coleópteros se caracterizan porque su primer par de alas están endurecidas y tienen función protectora. Estas alas rígidas se denominan élitros, y están por encima del segundo par de alas, que son las que utilizan para volar. Esto hace que no sean tan buenos voladores como otros insectos. Los coleópteros, además, son holometábolos: presentan metamorfosis completa.

Los escarabajos presentan una gran diversidad de morfologías y se pueden hallar en un gran número de hábitats. En la cabeza tienen un aparato bucal de tipo masticador y antenas que pueden variar en longitud. La mayoría de estos son fitófagos, se alimentan de plantas, aunque también los hay depredadores de insectos, como las mariquitas, o coprófagos, como los escarabajos peloteros.
  • Hymenoptera
Foto de  _hq_ Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)

Los himenópteros conforman uno de los órdenes de insectos más numerosos, con 200.000 especies. Una de las características principales de este orden, que además le da nombre, es que sus miembros poseen alas membranosas (hymen, membrana; pteros, ala), aunque algunos pueden carecer de ellas. Dentro de este orden se encuentran las abejas, los abejorros, las avispas y las hormigas.

Los himenópteros pueden ser de vida libre o parásitos, entre los que destacan las avispas parásitas. También destacan los himenópteros sociales, como las hormigas o las abejas, que forman castas con miembros con características morfológicas y de comportamiento propias de cada una de ellas. Las tres castas principales de los himenópteros son los zánganos (machos), la reina y las obreras.

Los himenópteros suelen tener bocas masticadoras o chupadoras, y antenas relativamente largas. Al igual que los lepidópteros, presentan metamorfosis completa. La dieta de los himenópteros varía según la especie: pueden ser fitófagos o depredadores de otros insectos. Los hay que se alimentan de polen y néctar, como las abejas y también los hay parásitos.
  •  Diptera
Foto de dasWebweib Attribution-ShareAlike 2.0 Generic (CC BY-SA 2.0)

Posiblemente el orden de insectos más odiado. Las moscas, los mosquitos, las tíbulas y los tábanos entran en este orden de insectos, cuya característica principal es la posesión de solamente un par de alas (di, dos, pteros, alas), al contrario del resto de insectos que poseen dos pares. Este orden abarca alrededor de 150.000 especies de insectos.

Los dípteros carecen del par de alas posterior debide a que este se reduce, formando unas estructuras denominadas halterios, que funcionan como giroscopios y permiten al insecto controlar la dirección de vuelo. Además, estos insectos poseen cuerpos aerodinámicos que les facilitan el vuelo.

Las especies de este orden presentan metamorfosis completa (holometabolismo). En muchas especies la fase de larva dura más que la de adulto, cuya función es únicamente realizar el apareamiento y la puesta de huevos.

Los dípteros pueden ser fitófagos, depredadores de otros insectos, carroñeros o saprófagos (que se alimentan de excrementos, restos vegetales, cadáveres en descomposición...). También pueden ser hematófagos, como los mosquitos.

Los dípteros hematófagos suelen ser vectores de transmisión de enfermedades como los mosquitos Anopheles (malaria), la mosca tsé-tsé (enfermedad del sueño) o los flebotomos (leishmaniasis). También tienen gran importancia en la investigación, pues uno de los principales organismos modelo, la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster), es un díptero.

Eso es todo. En un próximo post seguiremos comentando órdenes de insectos menos comunes.

Espero que os haya gustado y nos vemos en el siguiente post.